TEMPOS

 

 

TEMPO II  (Ahora, que aún es tarde)

 

El crepúsculo me ha cazado de repente

quebrando mis razones desvalidas,

tornando mi argumento inconsecuente

ha marcado tu símbolo en mi frente,

la forma de tu imagen concebida

en mi sueño rojo, tenaz y recurrente;

me ha robado la paz de aquel que siente

que ha retornado al punto de partida.

 

Se nos escapan los días por los ojos

sin mañana, destino, ni futuro;

el alma, un hervidero de despojos,

alimentada tan solo de recuerdos,

la vida y la respiración en desacuerdo

fugaces bajo un cielo desgarrado,

fusionándonos leves con el lodo,

huesos y arena fundidos en un todo,

cadáveres gravemente enamorados.

                          

 


 

TEMPO V  (Interna marina)

 

Acogerá encantada la pertinaz arena

de mis playas internas tu gloriosa avenida.

Confundiré las aguas que te traen a mi lado

con un viento cualquiera de verano o de otoño

que se agradece y teme con la misma desidia,

con el mismo estupor de sobra calculado.

Bendeciré las olas de piel sobre mi ansia,

celosas portadoras de un cielo intermitente.

Y si el tiempo se atreve a aparecer un poco,

habré de maldecirle por tenerte escondida,

por haberme negado durante tantos segundos

el dulce privilegio de tu estupenda vida.

 

 

 

 


 

TEMPO VIII

 

He aprendido a esperar desesperado,

a amarte desde el odio mas profundo,

a no saber reír si no es llorando,

a ser un prisionero vagabundo,

a luchar con indómita indolencia,

a gozar tus caricias dolorosas,

a entender la crueldad de tu indulgencia,

a temer la cercanía de tu boca;

me resigno a acabar en tu comienzo,

a beberme mi sed a dentelladas,

a no negarte mi arrepentimiento,

a contemplarte siempre a mis espaldas,

a beber la plenitud de la miseria,

a ser terco doctor de la ignorancia,

a mirar boca abajo las estrellas,

a poseerte, en fin, tan solo en la distancia.